Gimnastas en Beijing: Anna Bessonova

La llaman Anya, Bess, Besso. Anna Bessonova nació el 29 de julio de 1984 en Kiev, en el núcleo de una familia de atletas: Sasha, su hermano mayor, es tenista profesional; su papá fue un famoso futbolista del "Dínamo de Kiev" y en la actualidad es DT de ese deporte y, su mamá Viktoria, acumula dos oros en mundiales de gimnasia rítmica, en la modalidad de conjunto.

Sus entrenadoras y amigos la definen como inteligente, tímida y una real luchadora. Mide 1.72 cm., pesa 55 kg. Talentosa por naturaleza. Elegante. Favorecida por el biotipo ideal: piernas estrechas y delgadas. E la pedana, es la reina del glamour.

En su primera presentación, cuando aún era una niña sin experiencia, maravilló por su capacidad innata de combinar expresión, elegancia, técnica y belleza.

“Cuando me preguntan qué es el entrenamiento respondo que es trabajo”, sostiene la gimnasta. Bessonova se entrena ocho horas diarias de lunes a sábados bajo las instrucciones técnicas de sus entrenadoras Irina y Albina Deriugina, en el Deriugina School.

Su currículum es interminable. Tiene decenas de títulos internacionales, logros mundiales, europeos y medallas de todos los colores.

El gran salto lo da en el año 2002, cuando impacta con una impactante personificación de “El lago de los cisnes” con el aro, coreografía que, hasta el día de hoy, es rotulada como una de las mejores que se han visto en la historia de la rítmica.

Bronce Olímpico en Atenas 2004, aunque aficionados afirman que le arrebataron injustamente la presea dorada que se adueñó la rusa Alina kabaeva (la plata fue para Irina Tchaschina).

Algunos la llaman gimnasta de plata por haber estado siempre a la sombra de Rusia, como consecuencia de evaluaciones subjetivas que no reconocieron la esencia y la calidad de su trabajo.

Durante el Campeonato del Mundo de Patras 2007, Anna logró romper ese hielo con respecto a las rusas. Con alma de gladiadora ganó su primera corona mundial y le quitó el invicto al imperio, que venía reinando desde hacía decenas de mundiales. No existen palabras para describir la ovación que recibió Bessonova  luego de su última rutina con el aro. Cuatro mil personas la alabaron de pie durante tres minutos, algunos derramaban lágrimas, otros, gritaban eufóricos su satisfacción.

La corona mundial que consiguió fue una prueba para convencerse de que Olga Kapranova y Vera Sessina no son contrincantes invencibles. El sueño de ser campeona olímpica en Beijing cobró vida en la estrella ucraniana.

Evgeniya Kanaeva será su gran rival en los Juegos Olímpicos. La novata, de 17 años, la superó en todas las competencias de esta temporada y no sólo le arrebata medallas, sino que ha conquistado a muchos espectadores que antes se definían como "pro Bessonova".

Cinta Europeo de Torino 2007
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